– Compatriotas, no permitamos que la burguesía regrese ¡No volverán! ¡Más nunca volverán! Ellos tienen una guerra sucia contra nuestra economía – súbele volumen a la radio, le dijo la vecina a Juana – ¡No volverán! se los juro por nuestro líder eterno. He dado la orden que se fiscalice a todos los comercios ¡Y quienes hayan incurrido en el delito de acaparamiento, le salen los ganchos! ¡Ganchos para los empresarios corruptos!

-¿Ves? Juana ¿Ves? El gobierno nos está protegiendo. Están detrás de los que siempre han robado al país.

– ¡No permitiremos! que los corruptos de siempre, roben a nuestro noble Pueblo ¡Ya basta! La economía está… por culpa de los empresarios – Juana interrumpió

– Pero ellos, tienen 2 períodos gobernando ¿Y entonces, cómo es eso que los culpables son los que no gobiernan? – Ahora, fue la vecina quien interrumpió a Juana.

– ¡Shhh! ¡Déjame escuchar! Es que no entiendes, ¡Tú, no entiendes! Si escucharas la radio más seguidooo, pudieses saber que lo que está pasando… Por cierto, gracias vecina por dejarme escuchar a mi presidente, lo amo… lo amo tanto. De tanto escucharlo, se me acabo las pilas del radiecito.

– He dado la orden que nuestra digna Seguridad Nacional, a partir de mañana, visiten los establecimientos que están especulando con la dignidad de nuestro pueblo, con nuestro digno y fiel pueblo que nos acompaña siempre – continúo el político – No debemos permitir que los apátridas, los fieles subordinados del imperio, sigan destruyendo nuestro país. Sin el apoyo de nuestros aliados internacionales, ya nuestra economía estuviese quebrada. Fidel ¿Jauuu arrrr yiuuuu? Gracias, por apoyarnos. Fíjense, compatriotas, como está la misión salud. Funcionando plenamente para nuestro Pueblooo. Eso es gracias, en parte, a la ayuda de los dignos médicos que nos envía Fidel ¿ahhh?

– Pero vecina, esto no cuadra, en verdad como que no entiendo – Comentó Juana – ¿Quién está promoviendo la injerencia? ¿Será que tú no ves o es que soy yo?

– Es que tú no entiendes, ya te dije. Tienes que estar informada. Siempre mi presidente nos dice, que debemos estar atentos con lo que él dice, para no dejarnos manipular con la información. Vecina, es que hay una guerra no sólo económica sino comunicacional por parte de los apátridas-burgueses contra el pueblo, también. Nos quieren cercar por todos lados.

– ¿Pero ellos no son el pueblo, también? –

– ¡Nooooo! ¿Qué cosas locaaas, dices? La burguesía-apátrida, no es el pueblo. El pueblo es la gente pobreee. Y ellos son los ricos. Los que siempre han querido que seamos pobres. Nos odian. Tienes que escuchar. Sino escuchas, no aprendes. Sino escuchas, no sabes.

– Pero vecina, yo creo que si hubiese estudiado y fuese doctora, pudiese ganar más real y no viviría aquí –

– Si, pero los apátridas-burgueses son quienes no quieren que tú estudies. No lo quieren. Los médicos sólo son ellos. Nadie más. Por eso, que mi presidente trajo los médicos, los de Fidel, para ayudarnos.

– Bueno… en verdad, es un poco como tú dices, la universidad para estudiar estaba algo lejos de aquí, pero también fue porque me faltó como que más ambición. Aspirar una mejor calidad de vida. No fue sólo, por los apátridas-burgueses como tú dices. –

– ¡Coñooo, chicaaaa! Ahora, lo que me faltabaaa. Que los defiendas –

– ¿Cómo los voy a defender, si ni siquiera conozco a un apátrida-burgués? – Lo que te dije, es que cuando tuve que estudiar, preferí trabajar en casa de la Señora López ¿No, recuerdas? – Tenía que levantar a mi muchacho ¿Con qué tiempo podía estudiar? Era difícil. Vainas… del destino. No sé cómo decirlo. Sino hubiese tenido a Kike… de repente… hubiese hecho el esfuerzo por las noches para estudiar una carrera. Ve a Juan, el vecino de la calle de arriba ¿Hace cuánto tiempo se fue? Él estudió y está trabajando. Es técnico de electricidad. Ahorró durante años y se pudo comprar una casa. Ya no está aquí. Lo que creo, es que hay que abrirle la oportunidad a los que nos siguen. A Kike lo voy a meter a estudiar hasta que sea un profesional. Por eso ves, que en las noches está aquí, en la casa. No quiero que se junte con esos muchachos que se la pasan fumando. No, señoooorr… ese carajitoo no va a pasar lo que yo viví. Ya le estoy abriendo las oportunidades. Y detrás de él andoooo. Quien quita, que sea él, quien nos termine de sacar de aquí.

La vecina se veía algo molesta. No entendía como Juana era malagradecida con su presidente. Dudaba de aquéllos que dudaban de los beneficios del gobierno, de quienes buscaban salvar a los pobres. Iba a reaccionar, pero había aprendido a no discutir ni tratar de convencer a sus familiares, a personas que ella apreciaba. Lo había aprendido de años de discutir con su círculo más cercano. Pensó en el colectivo que pertenecía. Recordó lo bien que se sentía con personas que le enseñaban a entender a su presidente. Se levantó de la silla. Miró a Juana con cierta tristeza.

– Chao, vecina. Me voy a cocinar –

– Dile a Kike, si lo ves en el camino, que se venga a casaaa ¡Hay mucho que hacer!

Saliendo la vecina. Juana comenzó a pasar a otras emisoras de noticias para ver si decían algo sobre la guerra económica. Casi todas decían lo mismo. No entendía. Siguió buscando. Buscó alguna emisora no apegada al gobierno. Quería saber algo distinto. Continuó buscando por un rato. Nada. Apagó la radio.

– Quien no trabaja, no come – pensó Juana – Voy hacer los bollos de carne para vender.

Lic. Milton Blanquin

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