Erase una vez un rey. Para decir en verdad, uno de los mejores reyes que ha existido en la historia, para los que han leído la historia correcta. El Rey Luis XIV o llamado el Rey Sol.

Fue uno de los grandes dirigentes que tuvo la sabiduría de conducir, de la mejor manera, una monarquía. Su dirección permitió la entrada a la modernidad. Abrió paso al conocimiento como ninguno de sus antecesores lo había logrado. Desarrollo el pensamiento para la arquitectura, las bellas artes y otros. Pero había un pequeño detalle, Luis era rey y representaba a la monarquía, es decir, a un grupito que decidía por todo un pueblo. Un grupito que decidía los destinos de toda la población de un país: su forma de vida, de trabajo, de entretenimiento, sus espacios de “libertad” y los límites de casi todo. Un grupito y un líder mandaba y el 99% obedecía ¿Se asemeja algo con lo actual?

Por más que Luis deseaba un verdadero cambio para su nación, tenía un hándicap en su contra:  era un rey. Y los reyes tienen mecanismos laborales que se “deben” respetar, para ello estaban toda una corte y la iglesia para recordárselo. Con la llegada de las 3 revoluciones más importantes del siglo XVIII y XIX: Latinoamericana, Francesa y Norteamericana, se abrió paso a renovados mecanismos para dirigir y hacer política. Cambio en su forma pero no su fondo. El fondo sigue siendo el mismo hoy. Un líder y un grupito que decide por el 99% , no importa si es de derecha o izquierda. En teoría son diferentes. En conceptos. Pero los dos actúan con el mismo mecanismo para laborar y la misma forma de representación. El mismo modelo de Luis y su compañía ¿O alguno de los 2 sectores hace participar al 99% , no militante, en la construcción del país, en una participación directa, por ejemplo? Otro punto de igualdad con Luis, es que algunos desean gobernar junto a su grupo por muchos años. La diferencia entre uno y otro sector, es que la izquierda, en ocasiones, distribuye los recursos económicos a través de planes sociales. Le da papa, educación gratuita y salud al pueblo ¿No debería ser un derecho no negociables? Algo normal, y ya cotidiano, para todos  en el siglo XXI.

Para la derecha como para la izquierda el punto centro de la atención es el dinero y cómo se maneja ¿No? ¿Ha leído los medios de comunicación de ambos grupos? ¿Qué grupo centra su proyección ante el país sobre el crecimiento humano, de conocimiento e ideas nuevas que permitan el verdadero desarrollo de un ser humano íntegro, y por consiguiente, de los pueblos?

Hoy la lucha en el mundo, para un sector que comienza a despertar es que distribuyan el dinero equitativamente sin importar los mecanismos de como funcionan quienes bajan los recursos. Muchos países desarrollados han bajado recursos. Hacen mover el dinero pues ¿Pero los ciudadanos viven felices? ¿La comodidad necesariamente proporciona felicidad? ¿Y qué hacer cuando los recursos no estén, cuando no haya pescado para dar? ¿Realmente la transformación vendrá con el viejo mecanismo de que sólo construye, dirige y decide el 1% ya sea derecha o izquierda? En resumen, se sigue viendo la forma, y no, el fondo.

Se pregunta ¿Por más que Luis XIV hubiese tenido intención de desarrollar las diferentes actividades llámese política, economía, tecnología, cultura, a un alto nivel, lo hubiese logrado como hoy se puede presenciar? El sistema para entonces, el monárquico, era su propia limitación. Las revoluciones trajeron renovación, nuevos conocimientos, así haya sido de forma y no de fondo. Los revolucionarios de aquél entonces se vendieron a los viejos mecanismos de cómo dirigir vidas ¿Será igual ahora? La historias se repiten ¿O no? Ahora, las crisis múltiples anuncian las transformaciones que el sistema necesita realizar. Un nuevo modelo traería nuevas formas de comprender lo que es realizar vida.

Pero los pueblos deben despertar. Las revoluciones lo hacen los pueblos cuando transforman, no cuando apoyan los mismos viejos mecanismos que han sostenido las injusticias que todavía vive la humanidad ¿O la razón es sólo el dinero? Porque injusticia es seguir apoyando los mismos mecanismos que se han sostenido durante siglos y no permiten que los pueblos crezcan, maduren y desarrollen todo su potencial.

Anuncios