En este espacio de nuevas propuestas, se ha hecho mención con insistencia sobre el sistema y los paradigmas ¿Por qué? Se ha llegado a la profunda convicción que para elevar la vida del ser humano se debe pasar por estas dos bases, columnas y puentes. Es decir, la verdadera transformación comienza llegando a la causa que origina la visión humana. Si no hay una revisión a este punto, sólo existirá pequeños cambios por mejorar, pero no, una subida de nivel. Lo realmente difícil de esta situación es que la mayoría que pueden acelerar el proceso de transformación están aferrados a lo establecido, al stato quo. Algunos lo hacen por fortalecer los viejos intereses; otros, por temor a un riesgo; y la mayoría, posiblemente porque no saben lo que quieren.

Nada se puede elevar sino hay un cambio de conceptos. Todo surge desde el mundo de las ideas. Sin ideas no hay camino. Sin nuevas ideas, no hay nuevos caminos.

El ser humano está condicionado a que los cambios sucedan a partir del dolor, de sentirse amenazado llámese falta de alimento, de vivienda, de dinero. Todavía se está dentro de una etapa humana en que los avances no se produce, en forma consciente y planificada, a través del conocimiento correcto. Es similar a lo sucedido en la edad media donde el conocimiento era utilizado conscientemente para ciertos fines, y no, para el crecimiento consciente. Y el conocimiento es concepto ¿En cuántas oportunidades Ud ha visto que un gobierno u organizaciones mundiales tenga una revisión seria sobre las bases conceptuales de nuestro sistema para mejorarlo? He allí la diferencia entre una civilización avanzada y una que lucha por sobrevivir a las diversas crisis que lo ahogan.

No hay una revisión sobre lo que somos como seres humanos. No hay una revisión sobre como desarrollar el conocimiento para producir nuevas bases conceptuales al sistema. No lo hay porque todavía se piensa, y se cree, que la evolución del ser humano se debe realizar a partir de una improvisación continua. Ningún gobierno del mundo, hasta donde se ha leído, ha realizado propuestas serias para desarrollar la vida sin quitar el paradigma de las ideologías, del mercantilismo o la visión partidista. Se pregunta ¿Cuántos filósofos, antropólogos, sociólogos, letrados y demás humanistas, están produciendo las ideas dentro del sector oficial para crear cambios reales para elevar el nivel de vida? Lo “más avanzado”, en este momento, es darle pan y ciertas oportunidades al que no lo tiene.

Los dirigentes se aferran a las teorías o doctrinas, según sea el caso, a pensamientos y metodologías planteadas hace más de 100 años. Por cierto, doctrinas y teorías que no han dado resultado propicios hasta los momentos. Todavía no se ha llegado a comprender dentro del planeta que la verdadera crisis es conceptual sobre:

1) Quienes somos como seres humanos: ¿Por qué nacemos? ¿Por qué morimos? ¿Cuál es el fin de la vida? y más

2) Como organizarnos para desarrollar vida: ¿Qué es el sistema? ¿Cómo funciona realmente? ¿Qué elementos forman sus bases? ¿Cómo transformarlo? ¿Cómo evolucionar el sistema político?

3) La educación: ¿Cómo crear una malla curricular desde la educación inicial hasta el nivel superior como línea continua, donde el centro sea la formación del ser humano? ¿Cómo crear una educación donde la enseñanza y su metodología sea alegre, amena, unida a lo natural?

4) Nuestra base espiritual: ¿Qué es el amor? ¿Cómo aplicarla en la política, en la economía, en la vida en sociedad? y más.

Respondiendo en forma correcta estas preguntas, y luego aplicarla de la forma más elevada, puede contribuir a producir un país, una humanidad, en vías de desarrollo ¿Ud que dirige, lo está realizando? ¿Ud que coordina, lo está produciendo? ¿Ud que es pueblo, lo está practicando? Esto es lo real. Lo que produce verdaderos cambios en la conciencia del ser humano. Lo demás, pudiese ser pequeños cambios que contribuirán a mejoras momentáneas en la historia. Mejoras que pueden ser cambiado hasta de un plumazo según nos ha dicho la historia.

Desde aquí se invita a producir las transformaciones reales, y no, a las soluciones inmediatas.

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