Del siglo V al XVIII, Dios enviaba a dos personas, el rey y el papa para que lo representara,  y decidieran las creencias y el destino de millones de conciencias. Ese fue el cuento, disculpe, el dictamen que nos dijeron. En ese tiempo, el Pueblo dormía plácidamente.

¿Y si ese fue el mandato divino, por qué ahora no lo es? ¿Alguien volvió hablar con Dios y cambió las reglas porque se equivocó? ¿Y dónde está el mensajero?

En el siglo XIX, se derrumbó la planificación de Dios, es decir se comenzó a derrumbar el sistema monárquico-religioso. Algunos traidores y herejes se revelaron

En el siglo XX, surgió una nueva forma de representar al pueblo: los partidos políticos basado en ideologías o sectores: derecha e izquierda

¿Dónde estará Dios en esta planificación? ¿Será un mandato más de sus convicciones casi humanas? ¿O lo sacaron del juego por injusto?

En nombre de la ideología, como en nombre “de mi Dios” durante siglos, se invadió países, hubo guerras y millones murieron

Y se forzaba al pueblo a creer en un sector

En el siglo XXI, se derrumba la economía, se comienza hablar por primera vez de que existe un sistema

La derecha no presenta nada nuevo. La izquierda presenta propuestas sin cambiar el modelo político que tanto daño a hecho a millones.

¿Y dónde está el pueblo en la historia? Sí ¿Dónde está el protagonista?

Ahora, algunos partidos hablan en nombre de él pero no le permiten ser legislador directo de su historia. Algunos comienzan a ser más populistas, que, producir transformaciones desde la raíz  donde se produce las injusticias. Propuestas más dentro del viejo sistema

Hasta el día de hoy, la Historia humana, si, tu historia, se puede llamar “La Historia de los Representantes”

Pero esta historia continuará.

Y los que verdaderamente les duele los pueblos del mundo, los que serán llamados Héroes de la Patria Grande,  transformarán su nombre a “La verdadera Historia de los Pueblos”

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